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sábado, 12 de abril de 2008 |
NEGROPONTE PLUS La semana anterior comentamos la visita de Nicholas Negroponte a nuestro país, y allí comentamos algunas de sus ideas, lo que trataremos de redondear en el artículo de hoy. Ojo, y que nadie se confunda: tratar de resumir el pensamiento de Negroponte en dos páginas es imposible. Se trata de una persona que funciona como una permanente fuente de ideas, discutibles muchas de ellas, pero no por eso menos motivantes, sino más bien todo lo contrario. Y que alguien nos motive a pensar no es nada despreciable.
Plantea este señor, que otra sorpresa que todavía nos tiene
preparada Internet es que su verdadero futuro no estará en las
computadoras, ni en los teléfonos móviles, ni siquiera en la TV. Para
Negroponte (y para unos cuantos más, dicho sea de paso), en el futuro
todos los objetos cotidianos estarán conectados a Internet. Plantea
ideas que nos parecen insólitas, desde la lavadora, que los fabricantes
entregarán gratuitamente a los usuarios pasando a cobrar por cada
lavado, hasta las cafeteras exprés, que podrán bajar a través de
Internet los programas las nuevas modalidades de preparar el café,
pasando por multitud de cosas que sin que seamos conscientes dispondrán
de un microprocesador conectado a Internet, destacando especialmente
los juguetes. Parece cosa de locos, o de un futuro lejano. Y sin
embargo está a la vuelta de la esquina.
Y por lo general, en sus charlas se ve tentado a echar mano a una
de sus predicciones favoritas: la de que dentro de pocos años habrá más
muñecas Barbie conectadas a Internet que ciudadanos estadounidenses.
También narró una escena de un futuro en que los circuitos electrónicos
se podrán «estampar» en impresoras que serán habituales para «crear»
teléfonos celulares de un solo uso sobre una hoja de papel. En ese
momento, seguro que más de una de las personas del público asistente a
sus conferencias siente la tentación de mirar el bloc de notas que la
organización amablemente les entrega, por si había que apagarlo para
que no sonara...
Negroponte tiene también una visión especial acerca de Europa, no
sin antes advertir que creee estar legitimado para hacerlo porque,
aunque siendo estadounidense, se siente casi más europeo debido a su
ascendencia y por vivir mucho tiempo de ese lado del Atlántico durante
el año. Afirma que el supuesto adelanto europeo en tecnologías
inalámbricas se puede disolver como por arte de magia debido a tres
motivos:
1) Las subastas de espectro radioeléctrico, que calificó de gran
error, por elevar el costo de los operadores hasta extremos en que se
compromete su rentabilidad futura. Afirmando ser un defensor del libre mercado, insiste en que la subasta de licencias no es el sistema correcto de concesión, particularmente porque no se trata de subastas verdaderamente libres: los operadores se ven obligados a pujar en ellas para no quedar fuera de la tecnología. 2) El propio UMTS, es decir, la telefonía de tercera generación, acabará siendo un estándar transitorio, y por tanto de difícil amortización, entre la generación 2,5 (GPRS) y la cuarta. Cuando los usuarios lleven un tiempo usando dispositivos GPRS, que ofrecen prácticamente las mismas prestaciones del UMTS aunque a velocidad inferior, no tendrán incentivo suficiente para migrar poco más tarde a éste último. Y aún menos si el enorme costo de las licencias impide que los precios sean suficientemente económicos. 3) El uso creciente de dispositivos inalámbricos basados en estándares como Bluetooth u otros, que ocuparán todo un rango del espectro radioeléctrico desregularizado y no sometido a licencia. Se tratará de redes informales que llevarán a cabo muchas de las funciones de los dispositivos UMTS y convertirán a éstos en innecesarios. Negroponte opina en lo referente a la diferente concepción del capital humano en Europa y en Estados Unidos. En el Viejo Continente, es la propia estructura familiar la que desincentiva la toma de riesgos y no fomenta el espíritu emprendedor, algo que está cambiando pero llevará su tiempo. A diferencia de lo que ocurre en los EEUU, el fracaso en Europa es visto como un estigma, y no como una oportunidad para el aprendizaje. Al mismo tiempo, existe en la cultura europea una sensación de que los jóvenes deben buscar la seguridad que da un empleo fijo, en lugar de arriesgarse a sacar adelante un proyecto empresarial por su cuenta con los riesgos que ello implica. Y ya que decíamos que es un disparador de opiniones, se ve que nosotros nos parecemos a los europeos, según la concepción de Negroponte. El empleo público, esa seguridad para “toda la vida”, siempre que lo sepamos cuidar. Sin duda nuestro pasado de inmigrantes, especialmente aquellos que supieron de penurias, nos hace pensar de esa manera. Por aquí dejamos esta lista de algunas de las ideas que ha desarrollado Negroponte en los últimos años, desde esa especie de pedestal en que se lo ha situado a raíz de sus profecías más o menos cumplidas. Pero los profetas se ven con el tiempo. Ya lo hemos otras veces, y prometemos rescatar algunos documentos de hace 10, 20 o 30 años, para ver si han existido personas con la imaginación suficiente para predecir lo que vivimos hoy. Hay mucho de probabilidades en todo esto, porque si muchas personas hacen ejercicios de futurología, alguno, aunque más no sea por casualidad, tiene que embocarle. La cuestión es si se trataba de las reglas del azar, o el tipo tenía realmente la visión suficiente para ver “lo que vendrá”.
JOSÉ ALFREDO FERNÁNDEZ SANDE
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